Nadie ha aprendido nada con FaceApp

La aplicación de moda es FaceApp, no creo que pille a nadie por sorpresa. Una aplicación que interpreta fotos de personas con una cierta edad en fotos de otras personas que se presupone más jóvenes.

No, FaceApp no te mostrará como serás de viejo. Lo que hace es copiar elementos de cientos de fotos de personas mayores y que tienen cierto parecido contigo. Nada más, pero lo hace de una forma totalmente convincente.

Pero el éxito viral del verano ha virado en los medios tecnológicos, llenando portadas sobre el supuesto y gravísimo problema de privacidad que tiene la aplicación.

Sin pruebas y solo interpretando el ya de por sí vago texto de privacidad y términos de servicio, FaceApp se ha convertido en un claro ejemplo de racismo y doble moral por parte de muchos medios y profesionales.

¿El problema? Según mi interpretación personal de lo todo lo que he leído, como la aplicación es de Rusia, te está espiando.

¡Rusos tenían que ser!

FaceApp, que ya se convirtió en viral en 2017, ha tenido que publicar rápidamente una aclaración de lo que hace con tus fotos.

Se expandió el rumor de que FaceApp subía toda tu galería de fotos a sus servidores. También que la foto que seleccionas se manda a los servidores de FaceApp y le das permiso a la empresa a su explotación permanente.

Según su fundador las fotos se borran de sus servidores pasadas las 48 horas y solo las que eliges para editar. Pero eso no se indicaba en su web.

Los servidores de FaceApp son de Google Cloud y Amazon AWS, por lo tanto no de empresas rusas que podría ser el problema de fondo. Y no, no sube toda tu galería de fotos. Utiliza la nube para editar las fotos porque necesita el poder de computación de la nube, pero también porque así se ahorran problemas de otras empresas que quieran hacer ingeniería inversa para conocer su algoritmo.

¿En qué ha resultado todo este circo? Lo único en claro que saco es que aquí quien ha ganado es FaceApp, se ha descargado más de 12 millones de veces en una semana según datos de Sensor Tower.

También se ha logrado que políticos estadounidenses pidan una investigación sobre el uso de los datos de la aplicación. Es impresionante que pidan una investigación a esta aplicación y no miren primero hacia Silicon Valley.

Nadie aprendió nada con FaceApp

Lo que ha generado todas las noticias en estos pocos días tiene una parte positiva y otra negativa.

La positiva porque se habla de la privacidad y de cómo debemos tener cuidado con las aplicaciones virales que vemos en internet. No sabemos muy bien qué harán con la información que les damos y el problema empieza porque la mayoría de las personas no saben cómo funcionan este tipo de servicios.

Como en cualquier otro caso de privacidad, quien menos aprende son las mismas personas a las que intentamos educar. Una parte es un total desinterés sobre privacidad y seguridad, pero también porque cuando un producto tiene un resultado bueno y es «gratuito», ¿qué mas da?

Los medios y profesionales de la información seguimos sin aprender. Todo por el titular y los clics. Todos somos responsables.

No nos podemos llevar las manos a la cabeza y hablar de que FaceApp (o el próximo éxito viral) almacena información personal mientras seguimos usando Facebook, Instagram, Snapchat, Twitter y cualquier otra red social o servicio cuya empresa tenga un interés comercial.

«La seguridad es una ilusión» y por lo tanto debemos estar alerta de todas estas aplicaciones, pero las razones deben ponerse en contexto y el razonamiento de que «como la empresa es de origen ruso, te están espiando», es despreciable.

Pequeñas aplicaciones, pero muy útiles, para macOS

Aunque la realidad es que cada día nuestro trabajo y pérdida de tiempo la realizamos usando un navegador, siempre hay pequeñas aplicaciones que, como diría Marie Kondo, expresan felicidad.

Pock: pequeña aplicación para los MacBook Pro con Touch Bar que hace esta totalmente innecesaria barra táctil, útil. Lo que hace es meter los iconos que tienes en el Dock para que puedas lanzar rápidamente aplicaciones.

Spectacle: Mueve las ventanas de tu escritorio con combinaciones de teclas, combinándolas con otras aplicaciones para mantenerlas ordenadas. Es raro acostumbrarse a las combinaciones de teclas, pero una vez te haces a ellas no pararás.

4K Video Downloader: Aplicación gratuita que te permite descargar vídeos de YouTube, Vimeo o Facebook eligiendo la calidad, el formato o si solo quieres el audio.

Caption: Busca subtítulos para series y películas en muchos idiomas simplemente arrastrando los archivos. Una evolución bonita y en desarrollo de Soleol.

Thought Train: Una aplicación que vive en la barra de menú que te permite tomar notas rápidas. Te muestra la última en la misma barra para que mantengas visible ese recordatorio. Es como tener un Post-It permanente.

MacMediaKeyForwarder: Te permite elegir que aplicación de música deben controlar la teclas multimedia. Por defecto macOS elige las de iTunes, pero con esta simple app puedes decir que abra automáticamente y priorice Spotify.

Jumbo, una sola aplicación que mejora tu privacidad

Una de mis últimas aplicaciones favoritas es una que ni es una red social, ni edita fotos, organiza mi calendario o mejora alguna función de mi teléfono. En realidad lo que hace es aliviar una de mis tareas más aburridas: borrar datos personales para mejorar –que no arreglar– mi privacidad en grandes empresas y redes sociales.

Jumbo para iOS (vía The Verge) es una pequeña aplicación que se puede conectar a Facebook, Google, Amazon y Twitter para borrar datos personales y en algunos casos, copiarlos a Dropbox.

Captura de pantalla de la aplicación Jumbo en un iPhone

Este es mi problema. Por regla general borro todos las publicaciones de mi Twitter personal una vez por semana. Mucha gente me pregunta el motivo. No hay nada más allá que un simple pensamiento: ¿lo que he publicado es tan importante como para que se mantenga más de 7 días?

La realidad es que no. Aunque tengas un Tweet viral o con grandes números de interacciones, la vida media es de uno o dos días. ¿Para que mantenerlo ahí?

Normalmente los borro a mano, no me lleva más de 5 minutos y aunque he usado herramientas de todo tipo, más recientemente un script que permite borrar selectivamente, Jumbo lo hace automáticamente cada semana. Además hace una copia en Dropbox «por si acaso».

Para Google borra tus búsquedas recientes, un detalle que ya se puede automatizar desde el portal de tu cuenta en Google. Pero también cambia automáticamente ajustes como la personalización de publicidad, actividad web y tracking, desactivar el seguimiento de geolocalización (especialmente en Google Maps) y pausar el seguimiento de voz y audio.

Jumbo no parece ganar mucho a cambio. Sus términos de servicio son muy claros sobre cómo procesan la información.

El caso de las grabaciones de Alexa

Tengo varios altavoces conectados con Alexa. Si llevamos al extremo la privacidad jamás debería estar usando Alexa porque graba todo lo que dices,

Además, esta semana han implementado el comando que te permite borrar tus grabaciones más recientes. De su más reciente nota de prensa, énfasis mío.

Amazon también está incorporando nuevas formas, todavía más sencillas, de eliminar tus grabaciones de voz en todos los dispositivos con Alexa integrada: todo lo que tienes que hacer es pedirlo. Próximamente, los clientes podrán decir “Alexa, elimina lo que acabo de decir” o “Alexa, elimina todo lo que he dicho hoy” y las respectivas grabaciones se borrarán. De manera adicional, el nuevo portal de privacidad de Alexa ofrecerá una única fuente de información acerca del diseño de los dispositivos Echo, así como del control que tiene el usuario sobre su experiencia con Alexa.

(Nota de prensa de Amazon)

En realidad borrar las grabaciones de Alexa da una sensación de privacidad falsa. Amazon sigue procesando el audio de estas grabaciones y almacena datos que permiten entenderte mejor y crear un perfil más completo de tus intereses.

Lo curioso es que en mi casa decidimos hace unos días desactivar Alexa por defecto en los Sonos One y Sonos Beam. El problema no que Alexa se activa demasiado a menudo cuando escucha algo parecido a su nombre, en muchas ocasiones en frases que ni se parecen fonéticamente.


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