«Que Google lo resuelva por nosotros.»

Google mostró entre todas las novedades de Android P una nueva característica llamada Dashboard. Es un panel en las preferencias del sistema operativo que te dice de un vistazo cuánto tiempo gastas en cada aplicación. Es una forma visual de entender que aplicaciones usas más. Algo que en realidad ningún software te va a descubrir, porque todo el mundo es capaz de identificar que pasa demasiado tiempo en WhatsApp y en Instagram.

Esta tendencia del bienestar digital viene de la mano de expertos, organizaciones y padres procupados porque sus hijos pasan demasiado tiempo en el móvil. También por adultos que creen que pasan demasiado tiempo mirando el móvil cuando podrían estar haciendo otra cosa.

Que quede constancia de que yo soy de los que no creen en que el móvil genere adicción. Seguro, hay personas que se vuelven locas cuando pasan más de 10 minutos separados de su móvil, hasta llevamos relojes que nos avisan de las notificaciones que tenemos pendientes y que las interacciones en aplicaciones sociales nos generan un subidón de dopamina.

Mi pensamiento contradice totalmente algunos estudios que indican que sí, el móvil es adictivo. Aunque más bien debería decir que algunas aplicaciones lo son por su diseño.

The problem is that teens are spending more and more time, not talking on the phone like they were in decades past, but Instagram-ing and snapchat-ing. These are dangerous pastimes because they give the appearance of social interaction, but they couldn’t be further away from it.

Como cualquier da nosotros, la constante cascada de notificaciones me produce sudores fríos. Notificaciones de respuestas en Twitter, actualizaciones de Instagram, vídeos en YouTube, correos electrónicos, avisos de tu cámar de seguridad de que en tu casa ha entrado alguien, Strava pidiendo kudos para uno de tus contactos que ha terminado una carrera.

Las notifiaciones lo son todo en las aplicaciones móviles y son gran parte del diseño de una app. También es en gran parte el culpable de que estos con el móvil en la mano gran parte del día.

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Que puedas elegir un tiempo máximo con una app abierta o que a cierta hora en la que deberías estar durmiendo tu pantalla se vuelva en blanco y negro son herramientas muy útiles cuando sabes que tienes un problema o cuando tienes que gestionar el móvil de un menor.

Pero deberíamos preguntar si más que iOS o Android permitan controlar el tiempo que usamos nuestras aplicaciones, no deberíamos transmitir las quejas a los que desarrollan estos programas.

Yo soy uno de los tantos que ha encontrado cierta paz desactivando prácticamente todas las notifiaciones (por lo menos las ventanas y sonidos). El control de lo que hacemos en el móvil es nuestra responsabilidad y pasarle la pelota al sistema operativo es un mero parche.

Necesitamos es una intervención cultural

Gran parte del problema de la llamada adicción al móvil es que en nuestra cultura general hemos dado por bueno e incluso alabado las pequeñas interacciones digitales. Un like, un mensaje de WhatsApp, una notificación de noticias de actualidad… Todo es para no sentirnos fuera de lugar, para no sufrir FoMO.

Si en vez de decir a Google y Apple que nos intenten arreglar este problema en la sociedad, ¿qué tal si la sociedad quien reacciona y pone los impedimentos para que esta adicción sea menor?

Hablo desde lo más obvio, como que seas tú quien coja el teléfono de tu amigo, de tu familiar o de tu pareja y le ayude a configurar bien sus notificaciones. A informar a tus allegados sobre el tiempo que pasamos con el móvil. Educar a los más pequeños que el móvil es una herramienta de comunicación y de información y como todo, debe usarse con cautela.

Lo peor de todo es que las tecnológicas reaccionarán con medidas en nuestros móviles, que al final acabaremos por pedir que retiren porque nos perdemos gran parte del contenido que normalmente consumimos.